Se confirmó la liberación de cinco integrantes de la Policía Nacional que permanecían privados de la libertad desde el pasado 6 de enero, tras ser interceptados por el grupo ELN en el sector entre Cúcuta y Tibú mientras se desplazaban a cumplir sus labores de servicio. Durante los 13 días de cautiverio, los uniformados estuvieron expuestos a condiciones de alta presión y afectaciones a su salud mental, generando un estado de zozobra en sus núcleos familiares. La entrega de los policías fue coordinada a través de una misión humanitaria integrada por la Defensoría del Pueblo, la Iglesia Católica y la Misión de Verificación de las Naciones Unidas, permitiendo el inicio de su proceso de recuperación física y emocional bajo acompañamiento institucional.
La institución reiteró que el secuestro constituye una vulneración directa a la libertad personal y a la dignidad de quienes trabajan por la seguridad y la convivencia ciudadana. En el marco de este suceso, se emitió un requerimiento formal para la liberación inmediata de todos los miembros de la Fuerza Pública, funcionarios del CTI y civiles que se encuentran en poder de grupos armados ilegales. Se enfatizó que ninguna causa o ideología justifica el uso de la privación de la libertad como método de acción, reafirmando la necesidad de respetar la vida de quienes protegen a la sociedad para consolidar la paz en el territorio nacional.