¿Quieres recibir noticias como esta en tu celular?
Únete al canal de WhatsApp (se abre en una pestaña nueva)Entre las peligrosas pandillas que delinquen en los populosos barrios Rebolo, Ferry, La Chinita y La Luz, de Barranquilla, el nombre de un policía genera respeto y admiración: Zoilo Asprilla Lara. Desde hace dos décadas, este intendente, de tez morena, alto y laco, puso en marcha el programa ‘Jóvenes a lo bien’, tendiente a desarticular y resocializar a docenas de jóvenes pandilleros.
“Estos muchachos venían sembrando el terror, cometiendo todo tipo de delitos y contravenciones, tales como consumo de estupefacientes, violencia intrafamiliar, hurtos, riñas callejeras, extorsiones y hasta homicidios”, relata este hombre que enfrenta el fenómeno totalmente desarmado.
“Yo le apunto más a lo que se logra construir a través de un diálogo que lo que se logra a través de conducir con un arma”.
Pero la osadía de este pacificador, conocido entre los muchachos como ‘El hombre de hierro’, estuvo a punto de costarle la vida cuando un pandillero le disparó a la altura de la cabeza. La bala quedó incrustada entre los dientes y no le generó mayores lesiones.
Pese a los riesgos, con su labor sigue alejando a estos ‘pelaos’ de la tentación de ingresar a bandas criminales, cuyos jefes intentan reclutarlos para utilizarlos en operaciones mayores de narcotráfico y sicariato.
“El mejor logro del programa es contribuir al desarrollo socioeconómico, cultural y deportivo de estos jóvenes, mejorar su calidad de vida y la de sus familias, y permitir que puedan ser útiles a la sociedad”, agrega.
“Esta experiencia permitió el reconocimiento de las entidades públicas, privadas y de la comunidad en general a las labores productivas de la Policía Nacional, quedando nuestra imagen muy bien posicionada por la labor social que se viene cumpliendo”.
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