En un compromiso firme con la seguridad ciudadana y la convivencia, la Escuela de Policía Simón Bolívar desplegó a 500 estudiantes del programa Técnico Profesional en Servicio de Policía (Curso 008) para el desarrollo de sus Prácticas Policiales Supervisadas. Esta capacidad humana y operativa ha sido distribuida estratégicamente para garantizar la tranquilidad de residentes y turistas durante la Semana Santa.
La proyección institucional se dividió en dos grandes bloques operativos para maximizar el impacto preventivo. El primero, en la Policía Metropolitana de Santiago de Cali, donde 250 estudiantes se sumaron a las labores de prevención en la capital del departamento. Por su parte, en el Departamento de Policía Valle (DEVAL), los otros 250 estudiantes fueron asignados a municipios clave como Tuluá, Buga, Bugalagrande, El Dovio, Palmira y Calima-El Darién, asegurando una presencia activa en zonas de importancia económica y turística.
En materia de seguridad, una de las principales prioridades es la Basílica del Señor de los Milagros en Buga, especialmente durante el Viernes Santo. Ante la asistencia proyectada de más de 40.000 personas, el personal en formación brinda apoyo constante en la gestión de flujos peatonales, orientación ciudadana y prevención del delito, con el objetivo de garantizar que las manifestaciones de fe se desarrollen en completa normalidad, orden y tranquilidad.
Estas prácticas no solo representan un importante apoyo para el pie de fuerza regional, sino que también constituyen una etapa fundamental en la formación de los futuros profesionales de policía. A través del contacto directo con la comunidad y el ejercicio supervisado de la autoridad, los estudiantes del Curso 008 fortalecen sus competencias en servicio al ciudadano y mediación policial.
Con este despliegue, la Escuela de Policía Simón Bolívar reafirma su misión de formar líderes policiales íntegros, humanos y efectivos, comprometidos con el servicio a la región vallecaucana. Al integrar a sus estudiantes en el entorno comunitario, se garantiza una formación basada en la proximidad y el respeto por los derechos humanos, consolidando así futuros policías como gestores de paz y pilares en la construcción de una Colombia más segura.