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Únete al canal de WhatsApp (se abre en una pestaña nueva)Un Patrullero de la Policía Metropolitana de Cúcuta, adscrito al Grupo de Protección a la Infancia y Adolescencia, convenció a sus compañeros de trabajo, para cuando terminaran el turno, lo acompañaran a llevarle una serenata a su abuelo, quien cumplía 85 años de edad y además había sido policía por más de 30 años.
Se trata de don Carlos Julio Burgos Higuera, un hombre que, a sus 85 años, mantiene una fortaleza física y mental envidiable; Dragoneante de la Policía Nacional en uso de buen retiro, con una hoja de vida impecable y con una bonita y numerosa familia.
Varios de sus hijos y nietos, gracias a su ejemplo, decidieron seguir sus pasos y hoy, también forman parte de esta gloriosa institución.
Es el caso de su nieto Luís Ojeda, quien hoy se desempeña como Patrullero en el Grupo de Protección a la Infancia y Adolescencia de la Policía Metropolitana de Cúcuta y quien en estos momentos forma parte de la estrategia "Patrulla en casa" con la que se trabaja en toda el área Metropolitana, llevando prevención, educación y entretenimiento a las familias, propendiendo por una sana convivencia, en estos momentos de aislamiento preventivo.
Precisamente estando en su labor, quiso sorprender a don Carlos Julio, su abuelo, en el día de su cumpleaños; para ello, les propuso a sus compañeros de trabajo que le llevaran una serenata a su nono, no solo para felicitarlo por sus 85 hermosos años, sino para hacerle un homenaje y reconocimiento a ese ser, que con sus ejemplares 33 años de carrera policial, les sirvió de inspiración a hijos y a nietos para tomar la decisión de ser policías.
En efecto, no hubo nada que debatir, pues a todos les pareció más que justo y merecido y fue así, como llegaron de sorpresa a la casa del cumpleañero.
La orquesta ‘Son de la Ley’ dispuso de su mejor repertorio para homenajear doblemente a un héroe de nuestra Patria que aún en medio de la cuarentena, pudo celebrar tan significativa fecha y de qué manera.
Varias canciones fueron interpretadas por los uniformados, bajo el asombro y la alegría del homenajeado y su familia, quienes se divirtieron, lo celebraron y desde luego, agradecieron tan loable y significativo gesto para un veterano que ha dejado huella en muchos lugares, donde es recordado como el gran ser humano, gran servidor y magnífico funcionario.
Una vez más, queda demostrado que detrás del verde oliva, se encuentran unos seres humanos excepcionales, con principios y valores como el amor y la gratitud.
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