¿Quieres recibir noticias como esta en tu celular?
Únete al canal de WhatsApp (se abre en una pestaña nueva)La ciudad de Manizales fue escenario de una ceremonia cargada de simbolismo, orgullo y emoción durante el juramento de bandera de los auxiliares de Policía del curso 009. Un evento solemne que, además de exaltar el compromiso con la patria y el servicio a la comunidad, se convirtió en el escenario de una historia de amor que conmovió a todos los asistentes.
Entre los protagonistas de la jornada estuvo Ángela Marulanda, auxiliar de Policía, madre de una niña de tres años y ejemplo de dedicación, disciplina y vocación de servicio. Al finalizar el acto protocolario y ante la mirada atenta de autoridades, familiares y compañeros, su pareja sorprendió a propios y extraños al arrodillarse y pedirle matrimonio, protagonizando un momento inolvidable.
El emotivo gesto desató aplausos, lágrimas y sonrisas, convirtiendo el cierre de la ceremonia en un instante mágico, donde el amor, la familia y la gratitud a Dios se unieron en un solo sentimiento. Un momento profundamente significativo, no solo por el compromiso personal que se selló, sino por representar los sueños, sacrificios y esperanzas que acompañan a quienes deciden servir con honor.
El señor teniente coronel César Aristizábal manifestó:
“Fue una grata sorpresa en medio de una solemne ceremonia que, sin lugar a dudas, nos emocionó a todos los asistentes. Felicitamos a esta pareja y especialmente a Ángela Marulanda, quien recibe un impulso más para continuar construyendo un futuro esperanzador junto a su familia.”
La Policía Metropolitana de Manizales celebra estos instantes que humanizan el uniforme y recuerdan que detrás de cada auxiliar hay historias de esfuerzo, fe y amor que también merecen ser reconocidas. Sin duda, una jornada que quedará grabada en la memoria de todos como testimonio de que el servicio a la patria también camina de la mano con los sueños del corazón.
Seguridad, Dignidad y Democracia.