Golpe a la delincuencia en Ibagué; cometían los hurtos con armas blancas o en la modalidad de halado.

El comandante de la Policía Metropolitana de Ibagué informó la captura de alias “Ñungo” y “Chachan”, señalados como dinamizadores del hurto de motocicletas en la ciudad.
  • Dos policías conducen a dos capturados por el delito de hurto.

La Policía Nacional de los Colombianos materializó la captura, mediante orden judicial, de dos hombres señalados de dedicarse al hurto de motocicletas en la ciudad, bajo las modalidades de halado e intimidación con armas blancas.

Este importante resultado se da en el marco de la ofensiva integral contra el hurto de automotores que adelanta la Institución en la capital musical de Colombia, a través de unidades de la Seccional de Investigación Criminal, en articulación con la Fiscalía General de la Nación.

Los capturados fueron identificados como alias “Ñungo”, de tan solo 18 años, detenido en el barrio El Topacio, quien pese a su corta edad ya registra anotaciones judiciales por el delito de hurto calificado y agravado.

Por otro lado, en el sector de El Papayo fue capturado alias “Chachán”, de 27 años, líder de este dúo delincuencial, quien también cuenta con varias anotaciones por hurto calificado y agravado.

Es de resaltar que las órdenes de captura fueron emitidas por el Juzgado Octavo Penal Municipal con función de control de garantías, por el delito de hurto calificado y agravado con violencia contra las personas.

De acuerdo con las investigaciones de policía judicial, estas personas serían presuntamente responsables de diferentes hurtos de motocicletas en la ciudad. La orden de captura vigente se emitió por su presunta participación en un hecho ocurrido el pasado 5 de enero de 2026, en el barrio Protecho Topacio, donde habrían despojado a un ciudadano de su motocicleta. Durante el hecho, la víctima resultó lesionada con un arma cortopunzante para facilitar el hurto.

Así mismo, se logró establecer que estos individuos centraban su actuar delictivo principalmente en los barrios del norte de la ciudad y en los alrededores del estadio Manuel Murillo Toro, donde seleccionaban a sus víctimas.

Una vez puestos a disposición de la Fiscalía General de la Nación y presentados ante un juez de control de garantías, les fue impuesta medida de aseguramiento en centro carcelario.